Querida mamá:

Querida mamá:

¿Cómo puedo comenzar esta carta para expresar lo agradecida que estoy por todo tu esfuerzo?

Sí, hemos tenido nuestros momentos de altos y bajos, pero ¿quién no los ha tenido mamá?

¿Sabes lo que puedo ver ahora? Una mujer hermosa, talentosa, que me ama y que quiere dar lo mejor de ella para su familia, trabajo y Dios. 

Puedo ver todas las cosas buenas que tenés. Sos divertida, con una personalidad que hace que las personas disfruten tu compañía, llevas alegría a todo lugar al que vas, sos una mujer trabajadora y sumamente inteligente. 

Mamá, te veo y puedo aprender tanto, tu vida me reta a entender cuánto una madre da y hace para otros. ¿Cómo es que se nos olvida decirte cuánto valor tiene tu vida en la nuestra?. 

Admiro todo lo que hacés cada día, siempre prestás atención si necesitamos algo y ni se diga cuando estamos enfermos… 

Tengo que confesarte que me asusta un poco pensar cómo seré yo de mamá porque ni siquiera creo que algún día pueda hacer la mitad de lo que vos hacés todos los días por nosotros, pero la parte que menos puedo explicarme es cómo parece que disfrutás darnos tanto, no hay quejas, ni haraganería de tu parte, aún con cansancio estás más pendiente de que nosotros estemos bien antes de pensar en vos. Wow. ¿Acaso si es cierto que las madres tienen superpoderes? porque eso parece para mí. 

Sos una mujer tan increíble y lo siento si no te lo digo todos los días. El error en el que más caemos los seres humanos es en tomar las cosas por sentado o el acostumbrarnos a lo que tenemos, jamás estar satisfechos y ver solamente los errores. Lo siento si algún día te he hecho sentir como si no sos una gran madre, porque si lo sos. 

Sí, todos tenemos que aprender, de eso se trata la vida y puedo ver que tengo tanto que aprender de vos. 

Admiro quién sos en tu matrimonio, como amás a papá, como lo respetás, como confiás en él y le servís con tanto amor, como no exigís nada nunca. Nunca te he visto pedir más, nunca te he visto quejándote sobre cosas que querés que “mejoren” sino que veo alegría en tu rostro cada vez que nos ves. Siempre estás ahí para nosotros sin pedir nada a cambio. Sé que nos amás con la vida y te agradezco por quién has sido para nosotros. ¡Qué gran ejemplo sos! 

Querida mamá, quiero que estas palabras se queden con vos todos los días. Sos tan valiosa y admirable como mujer, como esposa y madre y nosotros, tu familia, hemos sido bendecidos al poder compartir nuestros días con vos y vivirlos a tu lado. 

Gracias mamá.